Tras unos días de ausencia en el blog volvemos a la carga, en este caso para apelar a vuestra venerable sabiduría en pro de que aconsejéis a este humilde siervo de Dios en sus tormentos como cosa pensante.
Como sabréis los lectores habituales (y para los no habituales lo cuento) estoy en proceso de creación de un juego de rol propio, Avarant. Un proyecto que viene ya de largo y que poco a poco va tomando forma, aunque muy difusamente. Sé que es práctica común para los jugadores con cierta imaginación la creación de un mundo propio en el que jugar, y que lo más normal es que ese universo no trascienda la mesa de juego en la que este participa. Es muy probable que esto mismo le ocurra a Avarant, pero como en esta vida soñar es de las pocas cosas gratuitas que hay, un servidor tiene la esperanza de que algún día pueda llegar más allá. No obstante, vivimos un tiempo en el que, para bien o para mal, las comunicaciones son casi ilimitadas y eso siempre es un punto a favor a la hora de extender algo.
Pero para que un juego de rol o ambientación se extienda es necesario que sea atractivo para aquellos que pueden hacer uso del mismo y ¿cómo conseguir eso? La originalidad es una meta difícil de alcanzar en un mercado donde las publicaciones abarca casi todo lo concebible; un sistema novedoso también es una ardua tarea que nunca contenta a todos ¿qué hacer entonces? Esa es la pregunta que quiero haceros, qué puntos potenciar y con cuales trabajar para que lo que estoy creando, lejos de ser algo novedoso y rompedor, sea algo mínimamente atractivo que al menos le llame la atención a un par de jugadores que deseen probarlo.
Hecho esto paso a comentar por encima algunos de los principales aspectos del juego: