Resumen de las sesiones I y II de la crónica para Canción de Hielo y Fuego: el Juego de Rol,
Sangre y Arena.
Durante el viaje desde Hat hasta Volantis, lady Tysha, que ya había mostrado cierto interés en ser Nero se muestra aún más insinuante. Vistiendo ligeras sedas no son pocas las noches que le invita a su cuarto a conversar, beber vino y comer ricas frutas procedentes de los jardines de Hat.
Por fin, tras una de estas noches, mientras el alba despunta la gran bahía de Volantis se abre ante los tripulantes de la Cormorán. Tras arribar, lady Tysha envía a Ignatus a que reserve dos habitaciones con buenas vistas en La Casa del Mercader. Mientras, ella junto con ser Nero recorren el puerto, ilustrando la joven al caballero con la historia de la hija primogénita de Valyria, Volantis.
Mientras, Salenna sale del Templo Rojo en busca de las señales que R'hllor enviara a Benerro, y que le conducirían a la joven que domina las llamas: un sol dorado, una balanza, tres monedas de oro y un cielo azul. Decide preguntar a marineros y gentes del puerto, aunque ninguno parece conocer tales símbolos. Mientras conversa con un marinero de Asshai, su protector, la mano llameante, Allios, siente cómo una ráfaga de viento se levanta, mira hacia el mar y ve ondear sobre el mástil de una gran nave de casco negro, un bandera de color azul celeste con un sol dorado en el centro flanqueado por una balanza y tres monedas de oro. Inmediatamente toca a la sacerdotisa, pues es mudo, quién se maravilla al contemplar la bandera. Pregunta a un mendigo que de quién es el barco. Una moneda de cobre, y no la voluntad de R'hllor, es la que convence al viejo de abrir la boca, afirmando que la nave llegó esa misma mañana procedente de algún lugar de Dorne. Salenna sube a bordo y, ahora gracias a la plata, saca de uno de los marineros que en la nave viaja lady Tysha de Dorne que se hospeda en La Casa del Mercader.