14 feb. 2013

Año 2031, el velo de la Mascarada ha caído


Año 2031, el velo de la Mascarada ha caído.

   Hace seis años el cainita Gerard von Olbrich llevó a cabo un ritual para resucitar a Set, el cual despertó como una gigantesca sierpe de sombras que devoró y destruyó a una ciudad entera. Días después, la más de un siglo desaparecida Inquisición salió de las sombras revelando al mundo la existencia de los vampiros.
   
   La incrédula sociedad humana del siglo XXI despertó entonces de un sueño de más de cinco siglos, en la que aquellos demonios chupasangre que dominaban las poblaciones del Medievo, dejaban de ser leyendas del cine y la literatura para convertirse en una amenaza real. Los gobiernos pronto incluyeron un Ministerio de Inquisición, y la organización puso en marcha la creación de un cuerpo paramilitar para la erradicación de la especie vampírica; y muchas organizaciones privadas, que se habían dedicado a la “caza” durante los años de la Mascarada, se convertían ahora en su mano derecha. La tecnología pronto se puso al servicio de estos cuerpos: detectores, venenos, trampas, armaduras, y armas, la más terrible de todas el proyectil de rayos ultravioletas.

   Mientras los cimientos de la sociedad vampírica se tambalean


   La Camarilla, que durante más de quinientos años se había erguido como secta hegemónica, no es ahora más que un grupo de vampiros en desbandada. El Partido de los Patriarcas, dirigido por el antiguo ventrue germano Herr Jürgen, defensor de que el control de la secta debe estar en manos de los antiguos, se enfrenta casi en guerra civil con el de los Antasianos, liderados por la cainita romana, Julia Antasia, que pugna por que todos los miembros de la secta tengan voz y voto en sus decisiones. Mientras, el gran núcleo de los brujah abandonaba la secta dirigidos por Natalia Svyatoslav, antigua cainita rusa consejera del príncipe de Constantinopla (Stambul), y reconstruye la secta de los Prometeos, que persigue la creación de una sociedad en la que vampiros y mortales vivan en armonía, como fuera en algún tiempo lo antigua Cartago.
         
   El Sabbat, por su parte, se encuentra en un punto indeterminado entre la victoria y la desaparición. Animados por la caída de la Mascarada se han lanzado a la destrucción de lo que queda de la Camarilla, cosechando más éxitos en pocos años que en las últimas centurias. No obstante, esta mayor exposición a hecho que sus manadas sean presa de los cazadores de la Inquisición. Recientemente el clan Giovanni a abandonado su independencia para unirse a la secta en un intento por prevalecer frente a los acontecimientos.
         
   Los seguidores de Set se alzan ahora como una de las mayores fuerzas en liza. Dirigidos por su creador, gozan de un poder e influencia como nunca han tenido, plantando cara abiertamente la Inquisición que no logra asentarse en regiones como el norte de África, especialmente Egipto, o México.
         
   Los assamitas también sufren una crisis interna. Una sección del clan, más ortodoxa y dirigida por los antiguos, defiende un retorno a las antiguas tradiciones y los dictados de Haqim como única salvación para la estirpe. A esta se le opone la de los más jóvenes del clan, que actúan como mercenarios a sueldo de cualquier bando (Inquisición incluida).
         
   Los ravnos, siempre adaptables, intentan aprovecharse del caos reinante para hacer de él un refugio donde sobrevivir y prevalecer.
         
   La mayoría de los gangrel, impulsados más que nunca, por sus instintos animales, abandonan las ciudades para retornar a lo salvaje, enfrentando con furia a las tribus de licántropos. Mientras, otro gran sector del clan integra las filas de los anarquistas que se alzan ahora en otra gran revuelta como otrora.
         
   Por último, una cada vez más numerosa e influyente catorceava generación se abre paso en medio del caos, fundiéndose con unos amplios sectores de la sociedad mortal, que lejos de temer a los vampiros, desean mezclarse con ellos.

    Los antiguos anuncian con temor la inminencia de la Gehena, los jóvenes luchan con furia en los que dicen son tiempos de cambio, y la Inquisición predica que las hogueras volverán a encenderse.

*   *   *

   Así comienza la introducción a la nueva crónica que nuestro grupo de rol inició el sábado pasado. Hace un tiempo os dijimos que en breve íbamos a comenzar otra de Canción de Hielo y Fuego y que publicaríamos pequeños resúmenes de cada sesión para el espacio del blog "La Fragua de Brögui"... por motivos técnicos (nuestra acólita Tsuki se va de prácticas a Alemania, y su pj era uno de los principales) tenemos que posponer dicha crónica hasta tiempos estivales, así que sustituiremos esta actividad con nuestras desventuras en la nueva crónica de Vampiro: La Mascarada.

  En breves publicaremos el resumen de la primera sesión que ya os anticipo, fue movidita (uno de los pjs casi se suicida, y hubo nueve muertos). Esperemos que os gusten, y como siempre estáis invitados a comentar que os parecen, y darnos consejos para su mejor desarrollo.

Saludos vampiroleros!!


2 comentarios:

  1. Un futuro aterrador para los Vástagos.
    Me gusta más la romántica idea del Velo y la Mascarada, luchando en secreto mientras los humanos se ven más o menos afectados por la Yihad.
    Pero reconozco que es un entorno muy interesante, puede darse muchísimo juego
    Suerte! SeeU!

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  2. La gracia del juego original es esa, pero era por cambiar un poco de mecánica. Además esta crónica es una secuela de otra anterior donde ocurrió lo de Set

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