5 dic. 2012

La amistad como aliciente.

Ya se habló en su día de lo que puede suponer el "sexo" dentro de una partida de rol. Todos coincidimos en que en muchos casos la amistad puede resultar un inconveniente (recordemos el caso del jugador que tiene que tratar a su máster barbudo como a la noble y delicada princesa con vestido de tul rosa).  Pero no siempre la amistad puede suponer un aspecto negativo. Y para ello, cuento mi experiencia personal. 
Allá por el 2009, recién aceptada en un nuevo grupo de amigos, apareció cierto personajillo con un manual de rol bajo el brazo (Vampiro: La Mascarada). Gracias a él, y junto a mi grupo de amigos, comenzamos a meternos en el mundo del rol. De los cuatro autores que hoy existen en este blog, todos ellos empezaron a mi lado con una primera crónica. Todos inexpertos, novatos y bastante perdidos, avanzamos como pudimos ayudándonos los unos a los otros. Pero quiero destacar, concretamente, mi comienzo con la autora Tsuki. 
Son ya 3 años los que llevamos juntas, como amigas, confesoras y, como no, compañeras de rol. ¿Qué tiene que ver este arranque sentimentalista para nuestro blog? Pues muy sencillo: gracias la una a la otra, y la otra a la una, aún hoy por hoy, seguimos jugando al rol. 
Todos hemos tenido esa crónica tostón, basada en aspectos en los que nuestro personaje no destaca, y que por tanto poco puede hacer (si la crónica se basa en dar leches, y yo llevo a una noble de alta cuna, caprichosa y mimada, ¿qué puedo hacer?). Esto que acabo de poner es un ejemplo inventado, pero tengo también ejemplos reales. Os cuento...
Hace relativamente poco cerramos una crónica del juego Canción de Hielo y Fuego, el juego de rol. En dicha crónica, una servidora llevaba a una noble dorniense, llamada Amelia. Tras una serie de catastróficas desdichas (el que no haya visto esta peli, ¡a verla!), una niñita de poco más de 10 años acabó en casa de esta noble como pupila. ¿Quién era? Zehara Aldun ¿Os suena? En la entrada anterior, Tsuki cuenta la historia de su casa. Era el personaje de Tsuki. Cuando empezó la crónica, algunos años después de que ésta llegara a su casa, la relación entre Amelia (mi PJ) y Zehara (el PJ de Tsuki), era más que buena. Gracias a esto, a la complicidad que existe entre nosotras como personas, pero también como personajes, en esa crónica han existido momento graciosos, abochornantes, pero también mi emotivos (ay... ¡cuando se me fue de casa! Aunque todos sabíamos que ese momento llegaría, a todos nos dio pena.). Si nosotras no  hubiéramos sido amigas, ¿qué interés podría haber tenido una niña de 14 años en una situación de disputas entre casas? La crónica fue básicamente eso. Pero aun así, tanto ella como yo disfrutamos como enanas. Hacíamos pillerías (más propias de la edad de Zehara que de la de Amelia, que era ya una mujer de 28 años), cotilleábamos, jugábamos, nos peinábamos, etc.  Ella para mí era la hija que nunca tuve, y creo que yo para ella, la madre que había perdido. Si Tsuki y yo no habríamos sido amigas, esa relación jamás habría existido. 
Podría mencionar un montón de situaciones en las que, el tener un amigo con el que hacer el tonto un rato, o meter a otro en apurillos, pueden ser una gran solución para que los jugadores no se aburran, y así estás más metidos en la historia. 

Por ello, digo que muchas veces, la buenas relaciones fuera del juego, traspasan las barreras de la crónica y llegan al juego, haciendo que todos disfrutemos más y mejor. 

PD: Publico a unas horas tan tardías porque he tenido un día MUY completito en la facultad :P

1 comentario:

  1. Zehara está deseando volver a hacer todo esto con Amelia a pesar de que haya madurado jajaja.

    >.< Lo que está claro es que los sentimientos de fuera de la partida, influyen dentro :D

    Gracias por mencionarme en esta entrada! ^^

    ResponderEliminar